PesCAo CAo CaO nació como una revolución dulce, pero profundamente transformadora. Es mucho más que una chocolatería: es un tejido de manos sabias, de mujeres que fueron excluidas por su edad, por su historia o por su geografía, y que hoy lideran una empresa que combina excelencia, triple impacto y belleza.
Surgió desde una experiencia personal marcada por la resiliencia, pero no nos detenemos en la herida: jugamos, construimos y nos tomamos de las manos para ayudar a otra mujer a pasar al otro lado. Así se juega el PesCAo CAo CaO: cooperando, celebrando y dejando la huella más dulce que hay en el mundo… la huella del chocolate.
Desde nuestros inicios, hemos trabajado con cacao fino de aroma ecuatoriano, capacitando gratuitamente a mujeres en Quito, Guayaquil, Mompiche y Puerto Quito. Hoy, nuestras barras, smoothies, cervezas artesanales y la línea cosmética Rosita Brown son el resultado de procesos técnicos, registros sanitarios, sostenibilidad y un propósito vital: transformar el cacao en oportunidades.
Tejiendo impacto social y regeneración ambiental
Nuestro impacto social se teje en cada historia que tocamos: mujeres mayores que fueron rechazadas del sistema laboral ahora crean cosmética desde el amor propio; mujeres rurales que desconocían el valor del cacao ahora exportan sus saberes. Mujeres con historias resilientes, como Edith, Noemí y María Cornelia, son ejemplo de lo que sucede cuando una marca cree en las segundas oportunidades.
En lo ambiental, medimos nuestra huella de carbono con asistencia técnica de ProEcuador, diseñamos empaques biodegradables (algunos hechos a base de cascarilla de cacao) y promovemos prácticas regenerativas desde la semilla hasta el empaque final.
Con nuestras molinetas (bicicletas adaptadas para moler cacao), descubrimos que el movimiento también transforma nuestra historia. Además, demostramos que es posible reducir el consumo de energía eléctrica desde la creatividad y el juego.
Aprendizajes y alianzas que impulsan el crecimiento

Llegar a IMPAQTO fue como volver a casa. Desde el primer encuentro, sentimos que por fin se estaba hablando en nuestro idioma: el idioma del impacto real, del emprendimiento que no solo quiere vender, sino cambiar el mundo.
Sus programas de capacitación nos permitieron profundizar nuestro modelo EcoCanvas, identificar mejoras clave y redirigir nuestras metas hacia una visión escalable y exportadora. Aprendimos que liderar no es solo inspirar, sino estructurar. Que medir es amar, y que la sostenibilidad también se planifica.
En paralelo, gracias al Proyecto ALMA recibimos capital semilla, lo que nos permitió atender por primera vez la urgencia de migrar a empaques más ecoamigables. Ese apoyo marcó un antes y un después en nuestro camino, y nos llevó a ser finalistas en Francia con nuestro smoothie de cacao, maca y colágeno hidrolizado. A partir de esta experiencia, ProEcuador nos eligió para medir nuestra huella de carbono y brindarnos asistencia técnica para escalar de manera sostenible.
Estos procesos no solo nos dieron visibilidad: nos enseñaron a sostener el sueño con cifras, con planes, con aliados.
Comunidad, voz y propósito compartido

En IMPAQTO nos sentimos acompañadas. En un mundo donde muchas veces nos dijeron que era mejor callar, aquí aprendimos a hablar con estrategia, con propósito y con amor. Ser parte de esta comunidad es saberse parte de un nuevo continente emocional, donde se abrazan las ideas, se valora la acción y se impulsa la coherencia entre lo que somos y lo que hacemos.
Hoy, sabemos que no estamos solas. Somos una red. Una malla tejida con propósito, que abraza a quien está cayendo y celebra a quien está volando.
Y en cada pedacito de chocolate que producimos, hay un pedacito de esta comunidad. Porque cada transformación que vivimos dentro, se nota afuera.

Autora: Carolina Cantor
Fundadora
PesCAo CAo CaO




