Hay una escena que se repite todos los días en nuestros espacios de coworking: alguien llega a trabajar, se sienta en su puesto favorito y, debajo del escritorio, se acomoda un perro que suspira como si también hubiera tenido una mañana difícil. Nadie voltea a mirar. Nadie pregunta si está permitido. Simplemente, es parte del día.
Pero esa naturalidad no nació sola. Fue una decisión.
El hecho: abrir la puerta a las mascotas
IMPAQTO Coworking es un espacio pet friendly. Tu perro puede acompañarte mientras trabajas, sin restricciones ni culpa.
Esa frase, que hoy repetimos con orgullo, resume una política que se extiende a nuestras sedes a nivel nacional. No es un gesto decorativo ni una tendencia que copiamos porque otros la tienen. Fue una respuesta directa a algo que escuchamos una y otra vez de nuestra comunidad de emprendedoras y emprendedores: la culpa de dejar a un animal solo en casa mientras se construye un negocio.
La emoción: lo que en realidad estamos cuidando
Emprender ya es suficiente carga. Las jornadas se estiran, las prioridades compiten entre sí y, muchas veces, el bienestar personal queda al final de la lista. Cuando permitimos que un perro acompañe a alguien durante su jornada, no estamos resolviendo un tema de mascotas. Estamos resolviendo un tema de personas.
Es la diferencia entre un espacio que solo ofrece un escritorio y uno que entiende que detrás de cada emprendimiento hay una vida completa, con afectos, rutinas y compañías que no se dejan en la puerta.
Esto conecta directamente con quiénes somos: un ecosistema que acompaña, que cuida, que no ve a las personas emprendedoras como productoras de resultados sino como personas completas. Si algo define nuestra cultura, es esa vocación de cuidado que va más allá de lo estrictamente profesional.
Lo que aprendimos en el camino
Ser pet friendly no significó abrir la puerta y ya. Implicó pensar en detalles que muchas veces pasan desapercibidos:
- Espacios donde la presencia de un animal no interrumpe la concentración de otras personas.
- Acuerdos claros de convivencia, para que la libertad de unos no se convierta en incomodidad para otros/as.
- Una cultura de comunidad donde preguntar «¿puedo traer a mi perro?» dejó de ser necesario, porque la respuesta ya se sabe.
Y en el proceso, algo más pasó: los espacios se sintieron distintos. Más cálidos. Más parecidos a un lugar donde uno quiere quedarse, no solo donde uno tiene que estar.
Una filosofía, no una política aislada
En IMPAQTO llevamos 12 años acompañando a emprendedoras y emprendedores a construir negocios que transforman el mundo. En ese camino aprendimos que las decisiones más pequeñas, como abrir la puerta a una mascota, suelen decir mucho sobre las decisiones más grandes, como qué tipo de ecosistema queremos ser.
Ser pet friendly es, en el fondo, otra forma de decir lo que ya creemos: que emprender no debería significar renunciar a lo que nos hace humanos.
Conecta para crecer.




